56ª Asamblea General de la Organización de Estados Americanos
Coalición Por La Dignidad De Las Personas Con Discapacidad
En Las Américas
Las organizaciones de personas con discapacidad de América Latina y el Caribe, reconocidas por la OEA y por el sistema de las Naciones Unidas articuladas a través de la coalición Por la Dignidad de las Personas con discapacidad, lideradas por ULAC y RIADIS, hacemos un llamado a los Estados Miembros de la Organización de los Estados Americanos para que sitúen la inclusión de las personas con discapacidad en el centro de las políticas de desarrollo social, económico, ambiental y climático.
Desde nuestra experiencia, una de las estrategias más efectivas ha sido el fortalecimiento de capacidades de las propias personas con discapacidad y de sus organizaciones representativas. La formación en liderazgo, incidencia política y derechos humanos ha permitido que más personas participen activamente en la toma de decisiones y contribuyan a construir sociedades más justas e inclusivas.
Asimismo, el acceso a tecnologías de asistencia, la educación inclusiva, el empleo digno y la accesibilidad han demostrado ser herramientas fundamentales para promover la autonomía y la participación en la comunidad.
Sin embargo, persisten desafíos profundos. Las personas con discapacidad continúan enfrentando pobreza, discriminación, barreras de accesibilidad y una participación limitada en los espacios donde se definen las políticas que afectan sus vidas.
Esta realidad es aún más crítica para quienes pertenecen a grupos históricamente subrepresentados: personas con discapacidad que viven en zonas rurales, indígenas, del colectivo LGTBIQ+, migrantes y refugiadas, y quienes viven en situación de pobreza extrema. Las múltiples formas de discriminación que enfrentan incrementan su exclusión y profundizan las desigualdades.
Por ello, instamos a los Estados a garantizar la participación efectiva de las personas con discapacidad, bajo el principio de “nada sobre nosotros sin nosotros”; asegurar la accesibilidad universal y los ajustes razonables; fortalecer los sistemas de protección social y apoyo a la vida independiente; invertir en educación, empleo y tecnologías de asistencia; recopilar datos desagregados que permitan diseñar políticas basadas en evidencia; e incorporar de manera explícita a las personas con discapacidad en las estrategias de acción climática, gestión del riesgo y respuesta humanitaria.
Asimismo, exhortamos a la OEA a fortalecer los mecanismos de cooperación y seguimiento para que la discapacidad sea transversal en todas sus agendas y para que las organizaciones de personas con discapacidad participen de manera sistemática y diversa en los espacios regionales de toma de decisiones.
Las personas con discapacidad no somos beneficiarias pasivas del desarrollo. Somos agentes de cambio, lideresas y líderes comunitarios, defensoras y defensores de derechos humanos, con capacidad para aportar soluciones a los desafíos que enfrentan nuestras sociedades.
El desarrollo integral solo será posible cuando todas las personas con discapacidad, en toda nuestra diversidad, participemos en igualdad de condiciones.
Es tiempo de pasar de los compromisos a la acción. Que nadie se quede atrás, y que quienes han sido históricamente invisibilizados sean finalmente escuchados, incluidos y reconocidos como protagonistas del presente y del futuro de nuestras Américas.